Desandar


A veces es desandar
¿Ya lo has visto? Hay tanto
en una retirada. Soltar las riendas y cabalgar a pelo
crines en los ojos sin balizas en el camino.
Quién sabe dónde queda
la voluntad inmarcesible.
Tanto miedo gasta las manos,
avanzar empujando paredes invisibles
hacia adentro,
a algún lugar que queda entre la conciencia
y la esperanza.
Hacia delante, como si cada vez
te devolviera justo la vida
alguna parte que quedó perdida y que había que retomar
para parpadear con el pulso de la primera esencia.
Tan solo dos pies,
un alma recosida
y unos ojos que en instantes brillan
como si avanzaran hacia algo parecido
a Dios
o uno mismo,
en los caminos de un mundo que se esfuerza por saberse mío.
.
.
.

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